
JUAN CARLOS I, REY DE ESPAÑA.
Juan Carlos I, Rey de España, nació el 5 de enero de 1938 en Roma, donde residía la Familia Real, que había tenido que abandonar España al proclamarse la República en 1931.
En 1969, se le designa como sucesor a la Jefatura del Estado, y al morir Francisco Franco, en 1975, es proclamado Rey, y desde el primer momento expresó su deseo de reestablecer la Democracia en España. De hecho ha sido uno de los principales protagonistas de la transición española a la Democracia.
Para más información: http://www.casareal.es/casareal/home.html
Todas las nochebuenas, el Rey pronuncia un discurso, a todos los españoles, y reproducimos el discurso de nochebuena del año 2004.
Discurso del Rey el día de Nochebuena.
"Todos los años espero este momento con gran ilusión, pues me
permite dirigirme a vosotros en la Nochebuena y desearos de corazón, junto a mi
Familia, paz, alegría y prosperidad.
Nuestro mayor afecto y comprensión se dirigen, en particular, a quienes sufren
por cualquier causa en estas fechas tan emotivas y familiares.
Unos sentimientos que, junto a nuestra cercanía, apoyo y solidaridad, deseamos
expresar muy especialmente a los familiares de las víctimas de los abominables
atentados terroristas del pasado once de marzo y a cuantos heridos causó esa
enorme tragedia.
Aquel día toda España lloró con rabia y dolor, de forma unida y solidaria, a
sus ciento noventa y dos ciudadanos que tan brutalmente perdieron la vida.
Dedicamos un emocionado homenaje a todas las víctimas del terrorismo y a sus
familias que merecen nuestra mayor entrega.
Nuestros corazones siempre permanecerán ligados a su memoria. Su recuerdo, y el
sufrimiento de tantos heridos, nos deben llevar a reforzar nuestra unidad para
acabar con el terrorismo, con sus intolerables asesinatos, amenazas y
extorsiones, desde la fortaleza del Estado de Derecho y la cooperación
internacional. Contamos para ello con la abnegada labor de la Justicia y de las
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que se entregan día y noche -y esta noche también-
a la defensa de nuestros derechos y libertades.
Estos días de Navidad son propicios para la reflexión serena y constructiva.
No podemos mirar hacia delante sin antes recordar cómo hemos logrado construir
la España plural y diversa que hoy disfrutamos.
En poco más de una generación, con gran esfuerzo, de manera responsable y
generosa, los españoles hemos forjado el más largo período de convivencia
democrática y crecimiento de nuestra Historia.
Como dije hace poco más de un año, las profundas transformaciones vividas por
España no hubieran sido posibles, ni tampoco lo serían hoy en día, sin la
estabilidad política, social y económica que asegura la vigencia y el respeto
de nuestra Constitución.
Veintiséis años de estabilidad y prosperidad en democracia es, sin embargo, un
periodo corto, comparado con el vivido por las Naciones más avanzadas de
nuestro entorno.
Tenemos la responsabilidad de consolidar y ampliar lo que juntos hemos
conseguido.
Estoy convencido de la voluntad y capacidad de los españoles para seguir
trabajando en dicha dirección.
En esa tarea, la Corona no escatimará esfuerzos. Siempre alentará y preservará
la unión solidaria de las diversas tierras de España; trabajará con tenacidad
para armonizar intereses, moderar y arbitrar el funcionamiento de las
Instituciones, y fomentar el interés general por encima de ambiciones
particulares.
Mantengamos los principios y valores de nuestra Constitución y el preciado
consenso en que se basa.
Tras las elecciones generales del pasado mes de marzo, se abría una nueva
Legislatura y un Gobierno era relevado por otro de distinto signo político,
ambos guiados por el afán de servir leal y eficazmente a España.
La alternancia política es siempre escenario de nuevos proyectos y debates.
Debatir es algo propio del buen funcionamiento de toda democracia. Las
diferencias políticas deben resolverse con prudencia, buscando la concordia y
el interés colectivo, dentro del respeto a la Constitución.
Una sociedad abierta, madura y moderna como la española, una democracia estable
como la nuestra, necesita mantener instituciones sólidas y debidamente
apoyadas, así como fomentar los planteamientos integradores.
Los españoles piden que sigamos construyendo juntos y con la misma ilusión,
una España mejor cada día.
Un país socialmente más justo, que crezca en bienestar individual y colectivo,
con más y mejor empleo, mayor seguridad ciudadana, y más amplias prestaciones
sanitarias y sociales.
También demandan viviendas asequibles, un entorno natural protegido y un
creciente esfuerzo investigador.
Una España que asegure la efectiva igualdad de derechos y oportunidades para
todos, la plena equiparación de hombres y mujeres, y una justicia con recursos
para ser más ágil y eficiente.
Al mismo tiempo, la sociedad española reclama erradicar las causas de pobreza,
marginación y exclusión social, proteger y asistir a menores y discapacitados,
y proporcionar a nuestros mayores la atención y amparo que merecen.
Destinemos los mejores esfuerzos contra la droga y sus efectos devastadores y
colaboremos para reducir los accidentes de circulación que tantas muertes y
heridos provocan. Miles de voluntarios, en éstos y en otros campos, nos dan el
ejemplo de su generosa labor al servicio de los demás.
Valoremos el trabajo de los inmigrantes venidos a nuestro país en busca de
mejores condiciones de vida, y que contribuyen a nuestro desarrollo económico y
social.
Deseo expresar mi reconocimiento a las familias españolas. Constituyen un
soporte básico para transmitir nuestra identidad, cultura y tradiciones, así
como valores éticos, morales o religiosos, conforme a sus creencias. El futuro
de España requiere una sustancial mejora de los niveles educativos de sus
hijos, lo que reclama la estrecha y respetuosa cooperación entre autoridades,
padres, profesores y alumnos.
España se juega su seguridad y bienestar, en buena medida, fuera de nuestras
fronteras. Trabajemos unidos para desarrollar nuestras relaciones
internacionales pues, al sumar fuerzas, fortalecemos la credibilidad y eficacia
de nuestra política exterior en la defensa de nuestros intereses.
Dirigimos nuestro reconocimiento y gratitud a los miembros de nuestras Fuerzas
Armadas, Cuerpos de Seguridad, Servicio Exterior y Cooperantes que, lejos de sus
familias, trabajan al servicio de la paz, la cooperación y el bienestar de
tantos países en el mundo.
Damos nuestra más cordial bienvenida a los diez nuevos Estados que este año se
incorporaron a la Unión Europea. El próximo año se inicia con la ratificación
del Tratado que establece una Constitución para Europa. Como españoles y como
europeos, debemos abordar con altura de miras las oportunidades y
responsabilidades que dicho Tratado nos plantea.
La Cumbre Iberoamericana de Salamanca, a celebrar los días 14 y 15 de octubre
de 2005, nos permitirá reforzar nuestros lazos con la Naciones hermanas del
otro lado del Atlántico. Un mes más tarde, el 29 de noviembre, los países
mediterráneos y europeos se reunirán en la Ciudad Condal en una Cumbre del
Proceso de Barcelona. Deseamos ayudar leal y eficazmente al logro de la paz en
Oriente Medio.
Me llena de orgullo la ilusión colectiva de los españoles ante los grandes
acontecimientos culturales o deportivos que se celebran en España. Hemos
acogido con gran alegría la designación de Valencia para la Copa América de
Vela 2007 y la más reciente elección de Zaragoza para la Exposición
Internacional de 2008. Iniciamos un año marcado, entre otros eventos, por el
Cuarto Centenario de El Quijote y por los Juegos Mediterráneos de Almería.
Ahora debemos trabajar codo con codo en favor de la candidatura de Madrid a los
Juegos Olímpicos de 2012.
España, como Nación labrada durante siglos por nuestros antepasados, es la
tierra a la que pertenecemos y el hogar común que, progresivamente, hemos ido
mejorando. Una tierra que encierra un cúmulo de riquezas históricas, artísticas,
culturales y lingüísticas, así como tradiciones y valores, que debemos
proteger y promover.
Servir al bien de España y de todos los españoles, es el norte que inspira la
labor de la Corona. Una labor que me estimula a diario y por la que siempre
estaré dispuesto a entregar lo mejor de mí mismo para poder dejar un país aún
mejor a las generaciones venideras. Una labor, además, con la que los Príncipes
de Asturias sellaron un firme compromiso de continuidad con motivo de su enlace.
Tenemos un país envidiable, capaz de alcanzar nuevas metas si ponemos la
voluntad y los medios necesarios para ello, desde el respeto a nuestras normas
de convivencia democrática.
Al ser España nuestra patria común, todos debemos contribuir con ilusión,
desde el entendimiento y la concordia, a asegurar su futuro.
A todos los españoles, especialmente a quienes os encontráis fuera de nuestras
fronteras y a los extranjeros que residís con nosotros, todo mi afecto y mis
mejores deseos de felicidad para esta Navidad, y de paz y bienestar para el Año
Nuevo.
Buenas noches".