La formula más utilizada en España
para dar el pésame, en lenguaje oral y escrito es “Te acompaño en el
sentimiento”. Esta fórmula
es la más usada para estas situaciones en que no es fácil tener palabras
adecuadas, y se emplea tanto en cartas y telegramas.
En
España, si no se puede acudir al funeral, lo más común es enviar un telegrama
de condolencia, con el objeto de que llegue rápidamente.
Un
modelo sería este:
Os
acompañamos en el sentimiento. Sentimos
mucho no poder acudir a su funeral. nos
ha sido totalmente imposible.
Un
abrazo. Alberto y María.
En el telegrama se espera precisión y
concisión el texto debe ser corto.
También se puede enviar una carta
de pésame o de condolencia, cuando nos hemos enterado con posterioridad al
entierro, o la amistad con el familiar del fallecido no es estrecha.
Un modelo sería este:
Carta dando el pésame por
la muerte del familiar de un conocido:
Madrid, 14 de Septiembre de 2003.
Estimado
Juan:
He
conocido el fallecimiento de tu padre y te quiero expresar mi cercanía en la
pena que seguro que ahora sentís.
Os
acompaño en el sentimiento y espero poder saludaros personalmente en breve.
Un
abrazo:
Tomás.
Con carácter general, quién escribe una carta de condolencia debe valorar, la cercanía y amistad tanto con el fallecido como con la persona que recibe el pésame. Un texto largo, en el que se profundice sobre la personalidad del fallecido, a quien casi no se conocía personalmente, puede parecer tan inapropiado como una fórmula de cortesía y sin sentimiento a un amigo muy cercano.
El texto debe ser muy meditado, y cualquier esfuerzo en comprender el sentimiento del familiar del fallecido ayudará enormemente a redactar lel texto. Si bien ante la duda es aconsejable acudir a una fórmula habitual. Quien recibe un pésame, agradece el detalle, pero también puede quedar cansado de todos los pésames y explicaciones a amigos y conocidos.
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